He trabajado en diferentes sectores, he hecho de diseñador gráfico para una imprenta y una oficina de diseño, en la cementera toque todos los puestos desde el laboratorio de ensayo de pruebas, grúas, tractores, camiones hasta en la machacadora de piedras en la cantera. He trabajado de freganchín, de ayudante de cocina, algunos extras de camarero y alguna noche de recepcionista en un hotel. He sido patrón portuario en un remolcador y en una lancha. Todos los trabajos en los que he estado los he hecho con ganas, me ha gustado lo que hacía. En el taxi me pasa lo mismo, me gusta! Es un buen trabajo y veo alguna posibilidad de futuro. Lo ideal como en todos los trabajos es trabajar para uno mismo pero por ahora siendo asalariado estoy bien. Si tuviera la oportunidad algún día, no lo dudaría ni un segundo tendría mi propio taxi. Acepto socio capitalista sin ánimo de lucro a fondo perdido.
N° 235 Un servicio en calle Jacinto Benavente nos hace a Dani y a mi hacer el relevo a toda prisa, como siempre en la estación. Al llegar, me espera una señora. Mas que nada en los meses de verano hay familias que adoptan a niños y niñas de origen sahariano y los acogen en casa. Cómo está señora que va de la mano de una niña de unos 10 años. Las dejo en la calle Jazmín.
N° 236 En el siguiente servicio recojo a un señor y su mujer. Acaba el señor de salir de rehabilitación y no está como para andar a casa en el número uno de la calle Arenal, 1.30 me deja de propina.
N° 237 Sigo en la parada de Las Torres. Una señora llega a pié para que la lleve hasta el Supersol de Cobreros. Supongo que con el tiempo aprenderé a visualizar mejor el camino y a escoger la ruta más rápida en cada servicio.
N° 238 Desde la parada de Los Barcos, llega un servicio. Recojo donde me indica y suben al taxi una madre y su hija pequeña, quieren ir al colegio Liceo y tienen prisa porque llegan tarde. Decido ir por calle Real que es el camino más rápido. Pero como siempre que hay prisas, se tarda más. En el semáforo del Supermercado Día en el Callejón Nuevo, hay una señora mayor, creo que llevaba ahí desde las 2 de la tarde, pues ha esperado a que pasara yo para darle al botoncito. Paso y tiro por calle Real, paro justo en la puerta del colegio. Había bastante gente y la señora me dice: Que vergüenza! En la puerta no! Mas adelante que no tengo tanta prisa.
N° 239 Vuelvo a las Torres que esto hoy es una mina. Sube una señora y su marido. Al Bahía Sur. No tardo mucho en llegar y el importe es la carrera mínima: 3.70.
N° 240 No llego a la parada de las Torres y suena un servicio. Calle San Ignacio. A veces la central no va muy bien y tienen problemas a la hora de ubicar los coches con el GPS o de enviarlos a la dirección correcta. Como este servicio que me hizo dar dos vueltas a la calle San Ignacio cuando la cliente estaba en la puerta de la iglesia del Cristo. Cuando doy con ella sube y me pide que la lleve al colegio que está en la zona militar de la Carraca, su hermano se gradúa y no cree que llegue a tiempo de ver la actuación de su clase. Tengo suerte y cuando llego a la puerta y ya ha pagado suena la canción que bailará su clase. Por los pelos.
N° 241 La parada más cercana es la de estación y allí me ubico. No pasan veinte minutos y suena un servicio. Colegio militar de la Carraca. Una madre con sus dos hijos esperan al pie de la carretera. Creía que conocía la calle a la que iban pero me lié un poco y cogí una ruta que puede ser un poco más larga del camino más corto, un par de calles. La mujer me lo dice y una calle antes de llegar paro el taxímetro para compensar. Al final resulta que así y todo es el importe mínimo pero no le gusto que cogiera por otro camino. Los hijos le pedían hamburguesas para cenar pero no, la madre les va a dar puré.
N° 242 Llamada de Salud, la mujer de Ángel, los padres de Salud también. Mis clientes incondicionales de Plaza del Rey. Ángel no suele hablar, está muy mayor y desde su silla apenas gesticula. Pero hoy al verme llegar y abrir la puerta trasera lo he mirado y me ha sonreído. No sé, he tenido la sensación de estar haciendo algo bueno por alguien. Los dejo en su portal y se despiden ellas tan amables como siempre.
N° 243 Aprovecho que estoy de cerca de Bahía Sur y me ubico allí. Quedo segundo y en poco tiempo sale el primero y de seguido yo. Suben una madre y su hija con provisiones de Mc Donalds como para varios días. En Barriada Bazán las dejo.
N° 244 Hace ya un rato que no se mueve nada y decido ir a casa a cenar. Mi mujer todos los días me echa la bronca, estoy tan preocupado por si estaré mucho tiempo o pierdo clientes que suelo cenar de pié y termino de comer en la puerta. Rápido quedo primero en la parada de Borrego. Bastante después suena el servicio. Recoger en Camposoto. Un chico me espera en una rotonda y me pide que lo lleve a un restaurante argentino que hay detrás del Ayuntamiento. Llego sin problemas y el cliente paga con tarjeta.
N° 245 Me voy hasta Las Torres un nuevo servicio me lleva hasta la Casería. El padre, la madre y los dos niños suben al taxi. A la calle San Marcos por favor. El es gallego y trabaja en reparaciones navales, ha estado por medio mundo y hace unos días ha llegado de Holanda. Me pregunta que como es que he llegado hasta aquí y le respondo que supongo que por el mismo motivo que él, el amor! Se ríe y me da la razón. Su mujer dice que es normal por una Cañailla. Hablamos de cómo le va a él en el trabajo y de como he empezado en el taxi. Nos despedimos con un apretón de manos y acordamos vernos para la próxima vez en Inglaterra. No para de reírse.
N° 246 Nuevo servicio, calle Malaspina. Una chica espera en el portal, corre hasta el taxi y me pide que lleve a la Sala Muelle. Al llegar a la puerta se encuentra con el portero que le pregunta que como es que otra vez está ahí. La han llamado. Supongo que en todos los trabajos se hacen horas extra.
N° 247 Desde la parada de la estación llega el siguiente servicio. Una señora con su hija quiere que las lleve hasta la carretera de Camposoto. El camino más corto es por Pery Junquera. Parece que los astros se alinean a mi favor y según voy llegando a los semáforos estos se ponen en verde, uno tras otro. La señora se da cuenta y me dice que vaya suerte. Le digo que no es suerte, es que el ayuntamiento me ha puesto un botón en el volante y yo mismo los voy cambiando. Se ríe.
N° 248 Me quedo esta vez en la parada de Borrego. Llega una chica a pie, asfixiada me dice que no puede andar mas y si la llevo al parque del Huerto. Por supuesto. Un trayecto corto y carrera mínima en tarifa dos que hacen 4.60 euros.
N° 249 Vuelvo a la parada de Borrego. Pasa bastante rato la verdad y pensaba que se había acabado la noche para mí. Por la calle viene un grupo grande de gente, se despiden entre ellos y quedan dos señores charlando, esperaban a un tercero. Cuando llega se llevan un buen rato sin moverse del sitio. Se deciden a irse y veo que se acercan al taxi. La verdad, lo primero que pensé fue en Sala Muelle y automáticamente hice cálculos como si fuese Albert Einstein, saqué hasta la raíz cuadrada ¿Está libre? Pues claro! Uno de ellos dijo lo que yo pensaba... No el chaval está ahí porque le gusta! Cuando suben, me dicen a Cádiz! Bien, adiós a mi comisión, pero que coño, a Cádiz también está bien. Qué mejor forma de terminar la noche. Iba concentrado en la carretera escuchando la música que tenía de fondo y no me enteré de nada hasta que llegamos a Cádiz. Nos bajamos en diferentes sitios, nosotros le decimos por donde. Perfecto. Baja el primero, más adelante el segundo y el tercero quedó pasada Puerta de Tierra. Amablemente me paga el precio acordado y yo, más tranquilo que un San Luis vuelvo a "La Real Isla de Leon"
He disfrutado mucho conduciendo a la vuelta de Cádiz, el aire fresquito, la música y nadie en la carretera son cosas que hacen que me guste este trabajo.
Hasta mañana.
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